En la depilación láser destruimos el folículo piloso mediante el calor, la luz se emite en línea recta, en una única dirección sin divergencia. Es una luz monocromática, específica para ser absorbida por la melanina (el pigmento que aporta color al vello y a la piel). Viaja a través de una única longitud de onda y su intensidad es alta, ya que concentra toda la radiación en un solo punto. Ahora bien, no causa daño alguno al resto de la piel. En cambio, en la depilación con luz pulsada se emiten varios puntos de luz para acabar quemando la raíz. Y decidir entre depilación láser o luz pulsada depende de diversos factores.

 

Tipos de depilación láser

  • Alejandrita: emite una longitud de onda de 755 nanómetros (Nm a partir de ahora). Perfecto para eliminar pelo mediano y grueso, tanto oscuro como claro. No es el más apropiado para pieles muy oscuras, que han sido expuestas al sol y tampoco para la depilación facial.
    • Alejandrita de pulso largo: pieles más oscuras y vello más grueso.
    • Alejandrita de pulso corto: depilan muy bien pieles blancas y tratan a la perfección el vello fino o de menor calibre.
  • Diodo: emite una longitud de onda de 800-810 Nm. Permite tratar fototipos oscuros y bronceados y es muy eficaz en personas con vello oscuro.
  • Soprano: emite una luz con una longitud de onda de 800 Nm y es similar al diodo, también puede utilizarse en pieles bronceadas y es eficaz cuando el vello es más fino.

 

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Depilación luz pulsada o IPL

La depilación a luz pulsada es prácticamente similar a la depilación con láser o, al menos persigue el mismo objetivo: llegar a la raíz y destruirla a partir de energía térmica –calor-. En la luz pulsada, se realizan varios pulsos de luz, que provocan un aumento de temperatura en las zonas con más melanina, de forma que la raíz acaba quemándose. Es un sistema de gran versatilidad, pues se puede adaptar a todos los fototipos.

 

Conoce tu fototipo de piel

Los fototipos de piel varían según la procedencia de las personas y cada uno de ellos precisa una tipología de láser u otra. El fototipo es el rango que determina la capacidad de la piel para reaccionar a la exposición solar y para medirlo se utilizan valores del 1 al 6 de la clasificación Fitzpatrick.

Para saber en qué rango de fototipo nos encontramos, no sólo nos fijaremos en la piel, sino que también en el color de cabello, los ojos y la capacidad que tenemos para broncearnos. Con estos datos, un o una esteticista profesional puede ayudarnos a escoger.

  • Fototipo I: pieles muy claras, acostumbran a tener pecas. Con un color de piel que nos recuerda a la leche. El cabello acostumbra a ser pelirrojo y los ojos azules. Su bronceado es nulo y acostumbran a quemarse con facilidad al exponerse al sol.
  • Fototipo II: pieles claras de color blanco, con o sin pecas. Después de mucho tiempo al sol pueden conseguir un tono “café con leche”. El cabello acostumbra a ser rubio o pelirrojo y los ojos verdes o azules.
  • Fototipo III: pieles con un color bronceado y que al tomar el sol se broncean con facilidad, pero que en las primeras exposiciones suelen quemarse. El cabello suele ser castaño. El bronceado es claro y se produce de forma moderada.
  • Fototipo IV: pieles con un tono amarronado, similar al grupo III, pero con mucha más facilidad para broncearse. El tono de cabello es castaño oscuro.
  • Fototipo V: pieles muy amarronadas y oscuras que se pigmentan con una facilidad increíble. Cabello de color muy oscuro.
  • Fototipo VI: pieles negras y con cabello negro. Su bronceado es siempre del mismo tono y no se queman nunca.

 

Diferencias principales entre la depilación láser y la luz pulsada

La forma de aplicar la luz

  • La depilación láser aplica una luz de un solo color –monocromática-. Los fotones –partículas que componen la luz- van en la misma dirección y en la misma longitud de onda y, por lo tanto, es una técnica más puntual y precisa.
  • En el tratamiento de luz pulsada, la luz es de varios colores –policromática-. Los fotones van en múltiples direcciones y con distintas longitudes de onda, por lo que no es tan puntual y precisa, pero se pueden tratar distintos tipos de vello.

 

Su funcionamiento

  • En el láser se basa en la aplicación continuada de un haz de luz a un grupo reducido de folículos pilosos. La energía que se aplica pasa por la melanina del vello y finaliza en la raíz sin dañar la piel.
  • La luz pulsada se aplica mediante pulsos de luz que provoca un aumento de temperatura en las zonas con más melanina, sobre todo en vellos oscuros. Una luz que afecta a la raíz y que finalmente acaba quemándose.

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Efectividad

  • El láser parece ser el tratamiento más efectivo a corto tiempo y sobre todo en pieles claras con vellos oscuros.
  • La luz pulsada es un tratamiento más lento, pero puede adaptarse a más tipologías de piel y vellos. Por lo tanto, se necesitan más sesiones para conseguir el mismo resultado.

 

¿Qué tratamiento escojo?

La elección siempre depende de las necesidades que tengas, del tipo de vello y de la piel de cada persona. También depende el sexo del paciente, la zona y el momento hormonal en el que se encuentre. Lo ideal será que te dirijas a un profesional que realice un estudio previo de la piel y el vello y determine cuál es la técnica de depilación estética más adecuada en cada caso para obtener una depilación eficaz y segura.

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